Doc: todos quieren volver a los 80

¡He visto el futuro, Marty! Y resulta que todo el mundo quiere volver a los 80. Si pudieras subirte al DeLorean, ¿a qué año te irías tú?
Si pudieras subirte al DeLorean, ¿a qué década irías?

Regreso al futuro, Grease, Gremlins, Los Cazafantasmas, Dirty Dancing y Tarzán. Las películas del cine de verano y del videoclub.

¡He visto el futuro, Marty! Y resulta que todo el mundo quiere volver a los 80. Si pudieras subirte al DeLorean, ¿a qué año te irías tú?
Si pudieras subirte al DeLorean, ¿a qué década irías?

Marty ya sospechaba en 1985 que el futuro nos iba a sorprender. Viendo cómo han salido algunas cosas, no iba desencaminado.

En los 80 todos queríamos viajar al futuro. Ya hemos llegado y ahora lo que queremos es volver. ¿Alguien tiene un DeLorean a mano?

En los 80 soñábamos con el futuro de Marty McFly. Ahora que ya ha pasado 2015, lo que queremos es volver a su punto de partida.

Doc se vuelve a los 80 y pregunta si queremos algo. La lista es larga: tiempo libre, pesetas y tardes en la calle.

Así se rodaba una carrera de Marty McFly en el Oeste: con la cámara montada en un carrito y el equipo a toda velocidad por la calle de tierra. Regreso al futuro, entre bastidores.

De niños nos lo creíamos todo: chicos de instituto, con sus chupas y sus coches. Vuelves a ver Grease hoy y te preguntas cuántos cursos llevaban repitiendo.

John Connor se pasó toda la película avisándonos de lo que pasaría con las máquinas. Y aquí estamos, pidiéndole a la IA hasta la receta de las lentejas. Menuda cara se le queda…

No mojarlo, no darle luz fuerte y nunca darle de comer después de medianoche. Las tres reglas de Gremlins.

Las normas de Gremlins eran bien claras: nada de agua. Y alguien ha dejado a Gizmo junto al contenedor… Como se ponga a llover, que nadie diga que no avisamos.

El fantasma verde y glotón de Los Cazafantasmas. Lo manchaba todo de babas.

El salto final de Dirty Dancing. ¿Cuántos besaron el suelo intentando imitarlo?

Johnny Weissmuller fue el Tarzán de toda una generación, aquí con Jane, Boy y la mona Chita.

Roger Murtaugh se quejaba de estar muy viejo para esto y apenas tenía cuarenta y pocos. Ahora nos toca a nosotros decirlo, y con más motivo.

Hay palabras que no se pueden oír sin acordarse de Bud Spencer, y Donostia es una de ellas. Culpa de sus películas.

Seguro que muchos le recordaréis: Christopher Lee fue el Drácula que nos quitó el sueño en las películas de Hammer. Capa, colmillos y una mirada imposible de olvidar.

El consejo más tierno que podía dar Freddy Krueger: nunca dejes de soñar. Viniendo de él, mejor dormir con la luz encendida.

Christopher Lloyd fue el Doc de Regreso al futuro, pero también el tío Fester, el juez Doom y muchos más.

Nos hizo reír de niñera, de genio azul, de locutor de radio y de profesor. Todavía se le echa de menos.

Las gemelas más inquietantes del cine, años después. Se nos han hecho mayores.

La escultura de La cabina, homenaje a la película de José Luis López Vázquez. ¿Qué nos estará queriendo decir?

Te despiertas y es 1985. ¿Qué es lo primero que harías?

La única imagen que queda de aquella película que grabaste de la tele: rayas, nieve y una silueta. Ni con el botón del tracking se arreglaba.

Pistola en mano y cara de pocos amigos. Uno de los secundarios de lujo de nuestra generación.

Toga blanca y una vela encima de la mesa. ¿Te acuerdas de él?

El niño del gorrito haciendo la uve con los dedos. ¿A que estás pensando la frase?

El cantante vestido de blanco y el niño en lo alto de la colina. Seguro que recuerdas la escena.


