Los ratones de los Juegos Reunidos

Los ratones de los Juegos Reunidos Geyper. ¿Alguien sabía cómo se jugaba?

Juegos Reunidos, Cluedo, Operación, Simon, ¿Quién es quién?, Hundir la flota y el Tragabolas.

Los ratones de los Juegos Reunidos Geyper. ¿Alguien sabía cómo se jugaba?

«¡El Dr. Lemon ha sido asesinado!». ¿Quién jugó alguna vez al Cluedo?

Con estas cartas nos aprendíamos las características de cada coche: velocidad, cilindrada, potencia...

Que levante la mano quien jugó alguna vez a Hundir la flota. «¡Agua!».

Aquella mesa de juego con sus palas y su pelota, para jugar dos contra dos sin salir de casa.

El juego de MAD, de Borrás: «el mundo al revés, quien pierde... ¡gana!». Uno de los juegos de mesa más locos de la época.

Si no jugaste nunca a los Juegos Reunidos Geyper, igual no eres de la Generación VHS. Parchís, oca, damas... y fichas perdidas por toda la casa.

Turno para los fans del Subbuteo: el campo de tela, las porterías de red y los jugadores que se movían de un toque de dedo.

Una partidita al Mastermind: adivinar la combinación de colores en el menor número de intentos.

Los Juegos Reunidos con ruleta. Que levanten la mano los que jugaron alguna vez.

Operación: sacar los huesos con unas pinzas sin tocar el borde. Y si tocabas, se encendía la nariz roja.

Cristalnova, Volcanova, Pasta Pasta, Ceranova... Los juegos educativos de toda la vida. ¿Tuviste alguno?

No había Google, pero teníamos el Conector: unías pregunta y respuesta con los cables y, si acertabas, se encendía la luz.

Oliver y Benji, Érase una vez la vida, Sandokán, David el Gnomo, Snorkels... ¿Cuál era tu baraja favorita?
¿Cuál era tu baraja favorita?

El juego de La Botilde, con sus casillas y su bota. ¿Quién jugó?

El futbolín de Rima, para jugar en casa sin ir al bar.

El Simon: luces, sonidos y una secuencia cada vez más larga que había que repetir. Siempre fallabas cuando ibas mejor.

«¿Tiene gafas? ¿Lleva bigote?». El ¿Quién es quién?, y alguna anécdota que todos tenemos.

El Tragabolas: cuatro hipopótamos y un montón de bolas. Que levante la mano quien se pegó algún pique.

¿Te acuerdas de En busca del Imperio Cobra? ¿Quién jugó... o perdió fichas?

Los billetes del Monopoly. ¡Cuántos buenos ratos y cuánto aprendimos de negocios!

Los juguetes magnéticos de Rima, para jugar en el coche sin perder fichas.

Damas, solitario, la escalera... Los juegos magnéticos de bolsillo que regalaba Yoplait. Perfectos para los viajes en coche.
Las tardes de lluvia y las sobremesas de Navidad tenían su ritual: sacar la caja del juego de mesa y discutir las reglas antes de empezar. Los Juegos Reunidos resolvían casi todo con un solo tablero, y siempre faltaba alguna ficha que acababa sustituida por un botón.
En los 80 llegaron juegos con pilas y luces, de detectives, de habilidad o de estrategia, que todavía se siguen fabricando con pocos cambios. Muchos se aprendieron en casa de los primos y se recuerdan tanto por las partidas como por las peleas al perder.


