La caja de lata

La caja de lata que, una vez vacía, servía para guardar los cromos.

El Vim Clorex, el jabón Lagarto, el papel El Elefante, las bolsas de los recados y la caja de los hilos.

La caja de lata que, una vez vacía, servía para guardar los cromos.

La pastilla de jabón Flota de Persan, la de lavar a mano en la pila. Servía para casi todo.

Las persianas venecianas de toda la vida, verdes y con cordón. Limpiarlas lámina a lámina era un castigo.

El estropajo Scotch-Brite con esponja. Seguro que estás escuchando la cancioncita.

Aquellos biberones de cristal de Chicco.

Kanfort, la crema líquida para los zapatos. Si nunca usaste una, no eres de la Generación VHS.

Las bolsas de los recados, de tela a rayas. Ir a por el pan con una de estas era lo más normal del mundo.

¿Por qué todos los hilos de casa acababan en una caja de galletas?

El Vim Clorex, «limpia tanto que desinfecta». Se usaba en la mayoría de casas.

El papel higiénico El Elefante, de 400 hojas. Completa la frase: era más duro que...

El jabón Lagarto, con su lagarto en relieve. Un clásico para lavar la ropa a mano.

Las mantas de cuadros y la azul de toda la vida, que pesaban un quintal. Más de uno las sigue guardando en el altillo.

Las bolsas de agua caliente de goma, tan clásicas en las noches de invierno.

¿Quién custodiaba en tu casa esta llave mágica, y qué abría?

La cesta de mimbre con cierre metálico, para la merienda o la costura. Que levante la mano quien tuvo una.

El Cristasol, uno de esos productos clásicos de nuestra Generación VHS.

Mister Proper. ¿Crees que estábamos preparados para que le cambiaran el nombre?

El Netol, limpiametales de toda la vida, en su lata azul. Para dejar los grifos y los pomos brillando.

El oso Mimosín y su suavizante. Seguro que te sale la vocecita al verlo.
Las casas olían a jabón de pastilla y a lejía. Antes de las lavadoras automáticas, mucha ropa se lavaba a mano con jabón Lagarto o Flota, y los productos de limpieza tenían envases y nombres que se quedaron grabados por los anuncios de la tele.
Esta galería reúne también esos objetos domésticos que había en todas partes: la bolsa de tela para los recados, la caja de galletas llena de hilos, las mantas que pesaban un quintal o la bolsa de agua caliente para las noches de invierno.


