El coyote bajo la piedra

Una roca enorme en la carretera y una sola explicación posible: el Coyote ha vuelto a fallar. Seguro que el Correcaminos anda cerca.

El Coyote, Gargamel con GPS, el Nokia jubilado y los actores de entonces, vistos con humor de ahora.

Una roca enorme en la carretera y una sola explicación posible: el Coyote ha vuelto a fallar. Seguro que el Correcaminos anda cerca.

Arreglar el bollo costaba 300 euros; las pegatinas, dos. Solución de campeones: el Coyote se ha estampado contra la puerta.

Tantos años buscando la aldea de los pitufos y al final bastaba con el móvil. Si Gargamel hubiera tenido Google Maps en los 80…

Un poco de pelo por aquí, otro poco por allá… y Pablo Mármol se convierte en el Capitán Cavernícola. Es solo una broma, pero el parecido es sospechoso.

De pequeños, la historia interminable era Atreyu y Fújur volando sobre Fantasía. De mayores, es la pila de platos y el cesto de la ropa sucia.

Si al general de los ejércitos del norte le ha pasado, qué nos espera a los demás. El tiempo no perdona ni a los gladiadores.

RoboCop y C-3PO esperan un bebé y todavía no tienen nombre. Se aceptan propuestas.

El robot más famoso tomándose una caña. Titula la foto.

Antes las piezas del Tetris caían en la Game Boy. Ahora salen del botiquín y hay que encajarlas en el pastillero de la semana. Arriba la mano l@s que ya juegan a esta versión…

Un trozo de pared distinto al resto: en cualquier videojuego, ahí hay un pasadizo secreto. Años de práctica no se olvidan.

El Nokia de la mecedora tiene batallitas para rato: caídas desde un tercer piso, semanas sin cargar… Los móviles de ahora no se lo terminan de creer.

Los smartphones escuchan boquiabiertos las batallitas del Nokia: caídas desde un tercer piso y ni un rasguño. Otros tiempos, otras pantallas.

Videocámara, radiocasete, walkman, teléfono, tele portátil y calculadora. Todo lo que este hombre carga a cuestas, hoy lo llevas en el móvil.

En 1992 te metías en la cabina para hablar tranquilo. En 2026, el único sitio donde nadie te molesta mientras hablas es el baño.

La música de ahora te lleva del brazo, pero la cabeza se te va sola a los 80 y los 90. Es inevitable.

Ella se queja de su obsesión con los 80 y él le contesta cantando. Si has reconocido la canción, la obsesión es compartida.

La música de los 80 y los 90 llegaba con artillería pesada. La de ahora… digamos que dura menos que un rollo de papel.

Hielo, hielo y un bebé: Ice Ice Baby. Si te ha venido la canción a la cabeza, ya sabes de qué generación eres.

Tú ibas a la peluquería con la foto del cantante de moda en la cabeza… y salías con esto. Peinados de los 90: lo que pedíamos y lo que nos hacían. Y la foto del cole, para la posteridad.


