El disquete de 3,5

El disquete de 3,5 pulgadas. Cabía poquísimo, pero nos parecía una barbaridad.

El Spectrum, el Amstrad, los juegos en casete, las pantallas de carga y los primeros disquetes.

El disquete de 3,5 pulgadas. Cabía poquísimo, pero nos parecía una barbaridad.

El Spectrum enchufado a la tele, con su joystick y Dynamite Dan en pantalla. Tardes enteras así.

El Tetris y su musiquilla, que se te quedaba pegada todo el día. Y las piezas cayendo cada vez más rápido.

El conmutador TV/Game: imprescindible para jugar a la consola.

Windows también fue joven: el Administrador de programas, el Solitario y el Paint.

El ZX Spectrum +2, con su casete incorporado. Muchos aprendimos a teclear con él.

Prince of Persia, de 1989, uno de los juegos más recordados.

Los protectores de pantalla de la Generación VHS: un cristal delante del monitor.

El Amstrad con su monitor verde y su casete. Tecnología punta de los 80.

Aquellos juegos del Spectrum en casete: Fernando Martín, Gauntlet, Match Day II, Mega Chess... Cargar uno era toda una espera.

La abadía del crimen, uno de los juegos con más aura de nuestra generación.

Mucho más que unas rayas de colores: la pantalla de carga del Spectrum, y la espera que venía con ella.
Los primeros ordenadores domésticos llegaron a muchas casas con la excusa de estudiar y acabaron sirviendo sobre todo para jugar. Los juegos venían en casete y había que esperar varios minutos de rayas de colores y pitidos antes de poder empezar.
Detrás de aquellos aparatos hubo una generación que aprendió a teclear, a copiar listados de las revistas y a guardar sus partidas en disquetes. Algunos juegos españoles de la época siguen recordándose como pequeñas joyas.


