Pepita Pulgarcita

«Espita, gorgorita, lo que se da no se quita, conviérteme en… ¡Pepita Pulgarcita!» Gracias a este hechizo, Pepa Pérez se convertía en su alter ego, Pepita Pulgarcita, una diminuta heroína voladora que no le tenía miedo a nada y que no dudaba a la hora de ponerse el traje de faena. En sus aventuras, que apenas duraban un par de minutos, resolvía situaciones que requerían de alguien de su tamaño y su valor. Así nos enseñaban que hasta el ser más insignificante puede hacer frente a cualquier problema, pero siempre con la ayuda de los amigos: a Pepita Pulgaricta le acompañaba siempre su mascota, el cuervo Viriato.




