Mirinda, ¡es sensacional!

Mirinda, la de naranja con burbujas, en botella de cristal. ¿A quién le gustaba beber Mirinda?

Mirinda, Kelme, Fido Dido, el Seat 850, las Páginas Amarillas, Madelman y los anuncios que nos sabíamos de memoria.

Mirinda, la de naranja con burbujas, en botella de cristal. ¿A quién le gustaba beber Mirinda?

El operario con casco presentando las Páginas Amarillas. Un anuncio que muchos recordarán.

El anuncio de las zapatillas de baloncesto que quería todo el patio del colegio.

Arriba esas manos los fans de los Madelman.

El dibujo del monopatín y el pelo de punta que salía en las latas de refresco. Aquí, en un mural.

«Durmiendo adelgazo»: esas publicidades de antes que prometían milagros con un cupón.

Una carita que estaba en todas partes. Seguro que sabes de dónde sale.

Si eres de la Generación VHS, seguro que sabes qué anunciaba (y con qué frases) este mítico anuncio de los 80 y 90.
Los quesos El Cigarral.

Un huevo con bombín y corbata. ¿Quién es?

«Un coche de lujo no tiene por qué ser más grande»: el Seat 850 Especial Lujo.

Si has leído la frase cantando, la sintonía del anuncio de BIC se te ha quedado grabada para siempre. Y eso ya da una pista de la edad.
La publicidad de nuestra infancia tenía canciones pegadizas, mascotas propias y eslóganes que todavía hoy podemos recitar de memoria. Los anuncios se veían entre dibujo y dibujo, se comentaban en el patio y algunos se hicieron tan famosos como los programas que los rodeaban.
En las revistas y los periódicos, los anuncios impresos prometían de todo: refrescos sensacionales, zapatillas de deportistas, coches de lujo o adelgazar durmiendo. Hoy se miran con una sonrisa, pero entonces formaban parte del paisaje de todos los días.


