Micho y Antos

Con Micho y con Antos aprendimos a leer muchos. ¿Con cuál aprendiste tú?
¿Con cuál aprendiste tú?

Micho, Paláu, Antos, los cuadernillos Rubio y los libros de texto con portadas de colores. Con ellos aprendimos a leer, escribir y sumar.

Con Micho y con Antos aprendimos a leer muchos. ¿Con cuál aprendiste tú?
¿Con cuál aprendiste tú?

Mo, u, pi. La primera cartilla del método Paláu, de Anaya.

Pa, pe, pi, po, pu. Así aprendimos a leer la mayoría.

Los libros de lectura Senda, la cartilla Paláu y el Catecismo. La mochila pesaba lo suyo.

Las ilustraciones de los libros de lectura Senda, de Santillana.

Naturaleza, Matemáticas, Sociedad y Lenguaje, con sus portadas de círculos y cuadrados de colores.

Escritura vertical, página a página. Muchos aprendimos a escribir con ellos.

Nuestros primeros problemas de matemáticas, en el cuadernillo de Rubio.

Del 1 al 10, de memoria y cantando. La tabla que todos nos aprendimos.

El diccionario ilustrado con las banderas en la portada. Pesaba lo suyo.

La colección juvenil de Alfaguara, con sus lomos naranjas. ¿Cuál te leíste?

El Catecismo Escolar, un curso de cada color. Te lo sabías de memoria para la comunión y, algunas preguntas, todavía las recuerdas. ¿Quién lo tuvo?

Para los seguidores de Generación VHS que estudiaron latín: el Vox, el Spes y el libro de Anaya. Rosa, rosae… y las declinaciones que no se olvidan.

La tabla periódica plastificada que llevábamos en la carpeta. Todos la usamos… y todos intentamos colarla en algún examen.


