La colonia Varón Dandy

El Varón Dandy de la estantería del baño: el olor inconfundible del padre, del abuelo y del tío en las bodas. Seguro que te recuerda a alguien.

La colonia Varón Dandy, la bata de cuadros, los peinados cardados y el Optalidón del botiquín.

El Varón Dandy de la estantería del baño: el olor inconfundible del padre, del abuelo y del tío en las bodas. Seguro que te recuerda a alguien.

El Varón Dandy no se quitaba ni con la ducha. Donde entraba el abuelo, tardaba días en irse el olor.

La brocha, la espuma y la maquinilla de cuchilla: el ritual del padre frente al espejo cada mañana. Y el olor del jabón de afeitar por toda la casa.

Pesado, ruidoso y con su cable enrollado. Secaba el pelo y calentaba la mano.

La bata de cuadritos azules que se ponían las madres para estar por casa. Toda una institución.

Caras sonrientes por todas partes: en pañuelos, carpetas y camisetas. El smiley de la época del Acid House se convirtió en todo un icono.

Doblados y planchados en el cajón. Siempre había uno en el bolsillo.

Pañuelos de tela con dibujos infantiles. Te los metían en el bolsillo antes de ir al cole.

Jabones con forma de rosa en su caja. Se guardaban para las visitas y casi nunca se usaban.

Ese monedero de piel con su cierre y su olor tan particular. Dentro, siempre alguna moneda de 5 duros.

Una caja de cartón, unas tijeras y el zapato como plantilla. Así se arreglaba un zapato con agujero hasta que llegaban los nuevos. ¿Tú también te hiciste unas?

Estrenabas zapatillas y no llegabas ni al recreo sin que alguien te las pisara al grito de «¡bautizado!». Era una tradición.

Laca, secador y volumen hasta el techo. Los peinados de los 80 necesitaban una hora de trabajo y medio bote de laca.

El tubo de Optalidón del cajón de las medicinas. Estaba en todas las casas para el dolor de cabeza, hasta que desapareció de las farmacias.

Hola, ¿qué tal? Okal. El tubo de Okal no faltaba en ningún bolso ni en ningún cajón de la cocina, y todo el mundo se sabía el eslogan.


