Los Plastidecor

Las ceras que no manchaban las manos. Cajas de 18 colores para colorear de todo.

Plastidecor, ceras Manley, rotuladores Carioca, acuarelas y las láminas para copiar. La clase de Plástica.

Las ceras que no manchaban las manos. Cajas de 18 colores para colorear de todo.

La cajita de ceras Manley con su olor tan característico.

La bolsa de 36 rotuladores Carioca. Cuánto los deseábamos.

Se encajaban unos en otros hasta formar una torre de colores.

Cada color con su cara de ratón y su rabito. Pintar con ellos era casi un juego.

Los botes de témpera de La Pajarita para la clase de Plástica.

La caja de acuarelas con su pincel. Siempre acababa todo mezclado.

La caja de acuarelas, con tantos colores que siempre acababas usando los mismos cuatro. Y el agua del vaso, al final, de un marrón que no venía en la caja. ¿Quién era fan de las acuarelas?

El bloc de dibujo Enri de 40 pesetas, con su espiral y su portada de lápices de colores. Las primeras láminas quedaban perfectas; las últimas, ya no tanto. ¿Tuviste uno como este?

Blocs de dibujo de todo tipo para la clase de Plástica.

Las láminas de dibujo artístico de Emilio Freixas, para copiar figuras.

El papel de calco Pelikan, para pasar los dibujos. Te manchaba los dedos de negro.

Plantillas de colores para dibujar animales siguiendo el borde.

Una para los ríos, otra para las montañas y otra para las provincias. Se calcaban con el lápiz siguiendo el borde.

Un trenzado a boli en la cuadrícula para decorar la página. Así eran muchos apuntes.

Una moneda debajo del papel, lápiz a toda velocidad y aparecía el dibujo como por arte de magia. La de 25 pesetas del Mundial 82 quedaba de lujo.


