La escuela de antes

El mapa de España, la pizarra, el crucifijo y los pupitres de madera. Así eran las aulas de antes.

El pupitre de madera, la tiza, el borrador, el mapa de España y el horario de colores.

El mapa de España, la pizarra, el crucifijo y los pupitres de madera. Así eran las aulas de antes.

Pupitres de madera, la pizarra con la fecha y el abecedario encima. Una clase como la de casi todos.

De madera y hierro, de tubo verde o con tapa y tintero. ¿Cuál te tocó a ti?
¿Cuál te tocó a ti?

El pupitre de madera con los libros encima y la silla a juego.

Tubo verde, tablero de formica y la silla a juego. Así eran las de muchas aulas.

La silla verde del colegio y su rendija asesina: te echabas hacia atrás y se quedaba con media coleta. ¿A quién no le pasó?

Silla y mesa en una pieza. ¿Y los zurdos? Bien, gracias.

Cuando te sacaban a la pizarra justo el día que no habías estudiado.

El profesor con la tiza y los conjuntos dibujados en la pizarra. Las matemáticas de entonces.

La caja de tizas blancas en la repisa de la pizarra. Y el polvo por todas partes.

Tizas de colores en su caja amarilla. Para los dibujos especiales de la pizarra.

El borrador de la pizarra y la tiza. Sacudirlo en la ventana era un premio.

¿Qué es? La caja de tizas de colores. Solo el profe tenía permiso para usarla en la pizarra, y cuando nos dejaban a nosotros, era un acontecimiento.

Lengua, Mates, Naturales, Sociales y el recreo a media mañana. Así era nuestro día a día.

Mañana de 9 a 1, a comer a casa y vuelta al cole de 3 a 5. Cuatro viajes al día y ninguno en coche.

Ta, ta, ta, ta, ¡ding! y a cambiar de línea. En mecanografía aprendimos a escribir con todos los dedos sin mirar el teclado. Y el profe siempre pillaba al que miraba.

Líneas y líneas de la misma palabra, sin mirar el teclado. Así se aprendía a escribir a máquina.

Toda la clase en tres filas, unos sentados y otros de pie. La foto que todos guardamos.

Todos en fila en el patio, con el mismo uniforme. Así empezaba el día en algunos colegios.


