El azucarero de aluminio

Este azucarero de aluminio lo tuvimos todos, y lo sabes.

Las tazas de Duralex y Arcopal, los vasos de Nocilla, los de aluminio de colores y las cubiteras de palanca.

Este azucarero de aluminio lo tuvimos todos, y lo sabes.

Aquellos míticos vasos de flan de aluminio.

La cubitera metálica con palanca. Por favor, un premio Nobel para quien inventó esto.

Este mismo cuchillo lo tuvimos muchos, ¿a que sí?

Aquellos vasos de plástico de colores con su tapa, que había en todas las meriendas y excursiones.

Las tazas verdes de Duralex: café con leche, cortado y café. Estaban en todos los bares y en casi todas las casas.

Aquellas latas antiguas de Cola Cao, hoy piezas de colección.

El juego de vasos de cristal con su cubitera y pinzas. Salía para las visitas.

Los vasos de Nocilla. ¿Alguien conserva alguno?

Aquellos vasos de aluminio de colores, que dejaban el agua fresquísima.

La cubitera de aluminio de la nevera, siempre pegada al congelador. Sacar los cubitos era casi un deporte.

Las tazas blancas de Arcopal con sus flores. ¿Quién las usaba, o las sigue usando?

Aquellos servilleteros hechos a mano con rejilla de plástico y lana.

Los tenedorcitos de aperitivo con mango de colores. Salían para pinchar las aceitunas cuando había visita.

Aquellas banquetas de formica, indestructibles.

Los vasos del Mundial 82 con Naranjito. Dos auténticos supervivientes que todavía salen de algún armario.
En los armarios de la cocina convivían piezas de todas las procedencias: tazas de cristal templado que no se rompían nunca, vasos que antes habían sido de crema de cacao y vajillas de Arcopal con sus flores. Lo práctico mandaba y casi nada se tiraba.
Esta galería reúne esos objetos de uso diario que hoy despiertan tanta nostalgia: las cubiteras metálicas con palanca, los vasos de aluminio que enfriaban el agua o los tenedorcitos para las aceitunas de las visitas.


