El multilápiz

El multilápiz de colores, con sus minas que se cambiaban. ¡Qué maravilla!

El boli de diez colores, el multilápiz, los Rotring, los bolis con reloj y los cabezones para el lápiz.

El multilápiz de colores, con sus minas que se cambiaban. ¡Qué maravilla!

El boli con reloj digital. Tecnología punta de la época.

Los productos de Cuca Dols: estuches, espejitos y mil cosas rosas con sus ositos.

¿Te acuerdas de aquellos bolis y su olor?

Los Rotring: posiblemente lo más caro que llevábamos en la cartera.

El boli con la bola en la punta que también servía para hacer la quiniela.

Los cabezones de goma para el lápiz, con caras de lo más variadas. Acababan mordisqueados antes de fin de curso.

¿Te acuerdas de estos bolis tan diferentes, que se ponían como una pulsera?

El pegamento El Mago, en sus botecitos de colores.

Que levante la mano quien intentó bajar todos los colores a la vez.

Las tijeras de punta redonda del cole. Cortar, cortaban poco, pero te dejaban los dedos marcados.

Los bolis de recuerdo con un barquito o un tren que se deslizaba dentro al inclinarlos. El regalo típico de cualquier viaje.

Los sacapuntas con forma de teléfono de disco. No eran muy prácticos, pero eran chulísimos.
Además del material obligatorio, el estuche guardaba pequeños caprichos que daban prestigio en clase: bolis con varios colores, con reloj o con olor, lápices de minas intercambiables y figuras de goma para ponerles en la punta.
Algunos eran de uso serio, como los Rotring de dibujo técnico, y otros pura diversión. Todos compartían destino: perderse, prestarse y no volver o acabar mordisqueados antes de que terminara el curso.


