La pulsera Bio-Vital

La pulsera Bio-Vital, que «curaba» todos los males.

Eau Jeune, Heno de Pravia, la colonia Nenuco, el Vicks VapoRub, la Mercromina y la aspirina infantil.

La pulsera Bio-Vital, que «curaba» todos los males.

Lux, Camay, Palmolive y Elen: los jabones de tocador de nuestra Generación VHS. Cada casa era fiel a uno.

Eau Jeune, una de las colonias inolvidables de nuestra Generación VHS: frasco de cristal, tapón verde y olor a mandarina.

Otelo, Jacq's, Crossmen y Vorago. ¿Con cuál te quedas?
¿Con cuál te quedas?

La aspirina infantil de Bayer, con sus pastillas pequeñas. ¿Cuántas de estas te dieron?

No todos los recuerdos van a ser buenos: los supositorios.

La ampolla bebible: nuestro Red Bull de la infancia.

La pastilla de Heno de Pravia, con un olor que llenaba el cuarto de baño. A más de uno le recuerda a su abuela.

La colonia Nenuco, un clásico donde los haya.

Cuando nos bronceábamos con gelatina de zanahoria. Protección, ninguna; color, mucho.

Loción solar Nenuco con factor 4, «para los primeros baños de sol». Y sobrevivimos.

¡Peligro! El cartel del ATS practicante, donde ibas a ponerte la inyección.

Cuando se rompía el termómetro de mercurio y jugabas con las bolitas. Hoy nos daría un susto.

Los jabones Lux, con su inconfundible olor y la cara de una actriz en el envoltorio.

Aquel frasco de colonia de cristal tallado del tocador. A muchos les recuerda a alguien muy concreto.

Viendo esta imagen deberías saber a quién buscaba esta señorita...
«Busco a Jacq's»: el anuncio de la colonia Jacq's.

Antes, un poco de Mercromina lo curaba prácticamente todo. Y la rodilla quedaba roja una semana.

El desodorante Tulipán Negro. Está sonando la cancioncita en tu cabeza.

El Vicks VapoRub en el pecho cuando costaba respirar. El olor lo recuerdas perfectamente.

Los jabones Magno de La Toja. Muchos lo seguimos usando hoy.

La colonia Chupetín de Nenuco, con su bebé en el tapón.

Una generación marcada por la vacuna de la tuberculosis, que dejaba su señal en el brazo.

Aquella marca rosa que quedaba cuando te arrancabas la costra de la herida.

Cuando el colorete se llamaba rubor, Maderas de Oriente era el rey. Su cajita redonda estaba en muchos tocadores.

La colonia de Snoopy, con su tapón azul redondo. El primer perfume de muchos niños.
Los olores de la infancia tienen marca. La colonia de bebé, el jabón de la abuela o la colonia de hombre del padre se reconocen años después con los ojos cerrados. Los frascos y envoltorios de entonces siguen despertando recuerdos inmediatos.
El botiquín de casa era sencillo y conocido por todos: Mercromina para cualquier herida, Vicks en el pecho, aspirina infantil y el termómetro de mercurio bajo el brazo. Remedios que hoy han cambiado, pero que estaban en todos los cajones.


