Pastelitos de Bimbo

Tunos, Bony, Bucaneros, Tigretón y Pantera Rosa: la hora de merendar con los pastelitos de Bimbo.
¿Con cuál te quedas?

Bony, Tigretón, Bucaneros, Bollycao, Donuts, Gitanitos y la tableta de chocolate con pan.

Tunos, Bony, Bucaneros, Tigretón y Pantera Rosa: la hora de merendar con los pastelitos de Bimbo.
¿Con cuál te quedas?

Gitanitos, Phoskitos, Tortazo, Bollycao, Bimbo Cao, pastelito Chopan... El recreo era un desfile de envoltorios.
Si solo te pudieras quedar con uno...

El Gitanito de chocolate, con su envoltorio marrón. Uno de esos bollos que te daban para merendar y no llegaba ni a la esquina.

El pastelito de Sandokán, de Chopan, con sus cromos de la serie. Merendar y completar la colección, todo en uno.

«¡Fíjate bien, que sean Donuts!». La caja de seis y ese glaseado que se te quedaba en los dedos.

Bollycao de Panrico, «la merienda de una pieza». Solo de ver el envoltorio ya sabe a chocolate.

Hoy toca Pantera Rosa: bizcocho rosa relleno de crema. Imposible comerlo sin acabar con los dedos pegajosos.

El chocolate Elgorriaga de la campana, en su tableta amarilla. Una onza para merendar con pan... y otra que caía sin que nadie se enterara.

Bizcocho enrollado y bañado en chocolate. Lo que no había manera de ponerse de acuerdo era en el nombre.
¿Tú cómo los llamabas?

El auténtico Bollycao, con su envoltorio de siempre. El rey de los recreos.

Crema por dentro y una capa de chocolate por encima. Un manjar de pastelería de barrio que nunca era suficiente.

Las obleas de crema de colores: chocolate, fresa y vainilla. Había quien las separaba para lamer la crema del medio y quien se comía el paquete entero.

Los Bucaneros de Bimbo, dos bizcochos rellenos de crema en su bolsa de colores. Quien dice merendar, dice desayunar, almorzar...

El Tarzán de Panrico, con adhesivos de plata de los animales de la selva. Había 25 diferentes, y abrir el pastelito para sacar el tuyo era todo un ritual.

Tres bollos bañados en chocolate y una sola merienda. Elegir era lo más difícil del día.
Si solo pudieras elegir uno...

El Bollycao del recreo, con el chocolate que siempre se quedaba en la punta. Dicen que ya no saben igual… ¿Estás de acuerdo?

Llegaban a primera hora en su caja de reparto, recién hechos y sin envoltorio. El glaseado se te quedaba en los dedos hasta el recreo.

Pan con chocolate: una barra, unas onzas y a la calle a merendar. Pocas cosas hay más de nuestra Generación VHS.

Tigretón con regalo: matrículas metálicas de coches de todos los países para coleccionar.
La merienda de nuestra infancia olía a chocolate. Unas veces era una barra de pan con onzas dentro y otras un pastelito envuelto en plástico que se sacaba de la cartera a la salida del colegio. Los nombres de aquellos bollos siguen siendo una contraseña generacional: basta con decir uno para que alguien recuerde a qué sabía.
Muchos se elegían tanto por el regalo como por el sabor: adhesivos, cromos o figuras que venían dentro y que se cambiaban en el patio. Algunos siguen en las tiendas con otro envoltorio y otros desaparecieron, pero todos forman parte de la misma tarde de merienda.


